¿Lo hacemos?

¡Hola! Si has aterrizado aquí y no me conoces, me presento. Soy Ana Asuero, culo inquieto y preguntona por excelencia. Trabajo en desarrollo de productos digitales y suelo escribir en twitter y, aunque poco, en un blog.

Esta ha sido mi primera semana como CPO en Bdeo después de tomar la decisión de que necesitaba cambiar de trabajo. Durante las semanas que dediqué a conocer proyectos para ver cuál quería que fuese mi próximo paso, una de las cosas que más me ayudó fue hablar con gente y hacerles preguntas. Muchas preguntas.

En esas semanas de quedar (virtualmente) con mucha gente para que me ayudasen a aclarar mi cabeza me di cuenta de que una de las cosas que más echo de menos con esto del covid-19 es ir a eventos. Pero no echo de menos todo, echo de menos sólo «algunas» cosas. No se si también a vosotros os pasa.

La cuestión es que he llegado a la conclusión de que lo que más echo de menos de esos eventos es la posibilidad de preguntar a gente de la que quiero saber más cosas. Y he acabado montándome en mi cabeza una idea de cuál sería mi evento ideal.

Creo que hay algunas cosas «rotas» en el mundo de los eventos. Y ya que estamos he pensado ¿sería muy loco intentar montar el evento al que a mi me gustaría ir? Mi amigo JL Antúnez siempre dice que una de mis características es que ayudo a que las cosas pasen, así que aquí está mi culo inquieto dándole vueltas a la idea.

Este es un post para contaros la idea. Necesito que me digáis si tiene sentido y lo hago o que me bajéis de la nube y me digáis que me deje de tonterías. Allá voy. 

Cuando voy a eventos, hay 3 cosas que siento que de alguna manera fallan:

A cada ponente se le acaba identificando con un tema y acaba siendo común ver a la misma gente hablando de la misma cosa una y otra vez.

Me encanta escuchar a Javi Escribano hablando de OKRs o a José Pérez Aguera de cómo montar equipazos técnicos y escalar productos pero estoy convenida de que tienen cosas igual de interesantes que contar en otras áreas. Al final, asocias persona <> tema y se repite lo mismo una y otra vez.

Me pasa a mi misma. De las pocas veces que he hablado en saraos, la mayoría han sido sobre automatización de marketing B2B. Creo que acaba siendo un poco rollo para quien habla y para quien escucha.

Hay poco tiempo para lo más interesante: preguntar y debatir ideas

Muchas veces me quedo al final de las sesiones con una sensación de coitus interruptus. Cuando está llegando lo interesante, cortan porque «vamos con mucho retraso» y acabas un poco frustrado porque te han dejado con la miel en los labios. Quieres preguntar pero no puedas.

No hay una configuración de programa abierto

Me explico. Todos los organizadores se dejan los sesos en pensar a quién traer y de qué podría hablar. Y creo que por eso muchas veces acaban secos de ideas y dejan de convocar ediciones de eventos que molaban mucho al inicio. Se agotan, normal.

Hay demasiada gente

Esto es complicado. Todos queremos ir a escuchar a la gente que mola de verdad. Pero en un evento con 150 personas es imposible abrir debate y que el momento de preguntas y respuestas sea enriquecedor.

Pero ¿qué pasaría si hubiera un evento donde el público propone ponentes, dice de qué quiere que hable esa persona y la configuración de la agenda pone la mayoría del foco en la parte de preguntas?

A mi un evento así me encantaría. Mi madre siempre dice que soy muy preguntona pero creo que este mundillo está lleno de preguntones. ¿Y si montamos un evento para ese club de preguntones?

Me imagino «El club de los preguntones» más o menos así

Arrancar online

Si me animo a montar eso, el MVP sería desde luego online. Si me tengo que meter en logística se que no lo haré nunca y, además, con la situación actual es directamente inviable. Pero es que además… lo mismo funciona por lo sencillo que será conectarte desde donde te de la gana.

La temática la deciden los asistentes

En un google drive compartido la gente da ideas de a quién le gustaría escuchar y de qué temas. Así nadie se queda seco de ideas y además rompemos la tendencia de escuchar a alguien hablando siempre de lo mismo.

En vez de un tema, píldoras de varios

Digamos que se eligen 3 temas de entre todos los que haya propuesto la gente. Eso da la opción de quedarte con píldoras clave de cada ponente y profundizar más cada uno en casa sobre la que más le interese.

Más protagonismo a las preguntas y al debate

Digamos que cada evento dura 1 hora. El ponente tiene 5 minutos para hablar de cada uno de esos 3 temas. Los 45 minutos restantes lo que haremos será lanzarle preguntas y abrir debate sobre las que más interés parezcan despertar.

Petit comité y dos tipos de asistentes

Para que el debate y las preguntas sean los protagonistas hay que limitar el número de gente que puede interactuar en directo. Digamos que hubiera 10/15 personas con capacidad para hablar con el ponente y que el resto son meros oyentes.

Cuando te inscribes, decides qué tipo de asistente quieres ser. Porque oye… igual a un ponente te apetece hacerle mil consultas y a otro simplemente escucharle.

Ahora os toca a vosotros. ¿Podría molar? ¿Me acabo de montar una paja mental épica? ¿Te apuntarías al club de los preguntones? ¿Lo hacemos y ya vemos